Entre quietud, melancolía y esperanza yacen mis días a la luz del estío dorado y púrpura de mi ciudad. Pasto de sueños, abono de inquietudes es la lánguida espera de mi vida trazos de luces difusas e inconexas desparramadas en el lienzo notarial del cuadro de mi existencia, desorden de colores grisácesos y dorados, ráfagas ambarinas de mi fugaz huida que contornean mi cuerpo y graban mi espíritu de forma indefinida. Tags: poesía
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